Baile de Carteras
Yo todavía necesito que alguien me explique como los ministros pueden pasar de unas carteras a otras siendo además éstas tan dispares. Ya se que cuentan con numerosos asesores pagados de nuestro dinero y todo eso, pero se me antoja complicado que se pueda pasar de Sanidad, a Administraciones Públicas, luego a Economia y mañana qué, ¿Defensa?
Quizás habria que recuperar un poco la figura del tecnocráta, y que las personas responsables de una cartera, y también altos cargos en general, sean gente con una trayectoria destacada y contrastada en sus campos. De la misma manera que yo no sabría por dónde empezar con la gestion de un hospital, un ministro tendría que ejercer aquellas funciones que se ajusten a su campo de experiencia profesional. Y nada más. Sobre todo si hablamos de sectores importantes, como sanidad, economía o trabajo. Si hablamos de tonterías anecdóticas como vivienda o cultura (pfffff) o igualdad (pffffffffffffff), entonces es que directamente no debían ni existir.
De hecho, estaría bien que hubiera una ley que no permita a nadie ser ministro sino es presentando un expediente largo e intachable en la empresa privada, acreditando un bagaje y unos méritos que aporten una cierta garantía, de manera que evitaríamos casos tan bochornosos como el del inefable Blanco, con apenas primero de derecho, y, en general, la meritocracia socialista que solo premia a los más sectarios y los que mejory más fanáticamente recitan el corán progresista. El problema es que ZP, como los malos jefes, no queire tener a gente brillante por debajo. El solo piensa con sus parámetros sectarios y sus prejuicios ideológicos y solamente busca aquellos que se amoldan a su forma de pensar. Los que no, están de más. Como los malos jefes, ZP piensa en él únicamente y quiere que entre sus filas solo haya sumisión.
Querría partir una pequeña lanza a favor de Solbes, y es que, aunque no me caiga nada bien, quiero pensar que quizás haya intentado mover alguna medida más sensata, más de economista que piensa en la reforma estructural. No obstante, si así ha sido, de lo que no me cabe duda alguna es de que se ha encontrado con la oposición frontal del populista ZP y sus perrillos falderos dentro del PSOE, temerosos de romper el hueco discurso del gasto social y de los sindicatos, que, todo sea dicho, nada hacen nunca por los obreros y en estos momentos, directamente, les perjudican.